Mercedes crece en la carnicería de su padre, Papá Toño, el de los ojos azules, donde aprende a cocinar, a fiar y a no botar nada. Cuando él muere del humo que fumó toda la vida, ella le jura que nunca fumará. Pero el amor llega con un tabaco en la boca.
Un hombre sale del metro y el frío lo devuelve a una primavera en Ámsterdam. Cree ver a la mujer que lo obsesionó —sus gafas, su cabello negro, sus lunares— y el susto lo empuja a pedir un taxi. Pero ella se acerca, y el nombre tatuado en su hombro no es el que él esperaba.
Después de una noche de discoteca, antidepresivos y cerveza barata, un ingeniero de sistemas se mira al espejo y ve un papelito en medio del mar: algo que flota, que no se hunde del todo, pero tampoco decide su rumbo.
Una mujer vuelve a casa de madrugada en Manrique. Las señoras de la cuadra repiten que las chimbitas no van al cielo, pero ella prefiere la loma, el amanecer gris sobre los techos de zinc.